Get some

te empeñas en seguir buscando a tu bad girl en las entrañas de esta insondable red, oh internet, en la que pescan villanos, ninfas, mamás comprometidas, mamasitas aburridas, hombres doble faz, jugadores, viciosas,  espejismos. vives para encontrarla, a esa, tu chica alpha, la dueña de la manada. por ella te levantas cada mañana. no saludas al sol, ni te estiras, ni meditas, ni te tomas el jugo verde. tampoco haces yoga. hace tiempo dejaste atrás esos buenos hábitos con el mismo descaro que encuentras hoy nuevas ocupaciones. tu voluntad es exactamente proporcional a lo que te cuente cada mañana el feed de facebook o instagram. no dices nada al respecto, pero te preguntas quién eres todo el tiempo y por eso, a veces, prendes un cigarrillo apenas te levatumblr_mbfkb8FF1i1ra5c3po1_500ntas y me partes el corazón.

sí,

me partes el corazón,

rojo y viscoso, mientras pienso en tus pulmones. fumas porque te gustan esos rituales y yo mientras tanto sobre tus pulmones nada sé. sólo que deben ser bonitos sin saber qué aspecto tengan. luego, en sólo segundos, mi memoria viene a traerme de vuelta  las ilustraciones del libro de anatomía donde había corazones, pulmones, riñones y cerebros, entre otros órganos. quisiera encontrar de nuevo ese libro al que yo acudía siempre que tenía preguntas importantes o ganas de sentir cosquillas.

volvemos al inicio, a tu chica alpha, esa a la que buscas y buscas y no encuentras. ¿recuerdas cada vez que estuviste seguro de haberla encontrado? piensas en todas esas chicas que conociste en apenas unos meses. piensas en lo que te gustaba de cada una de ellas y te preguntas en qué momento cambió todo.

así te quedas unos minutos en la cama, intentando hacer algo con las ganas de mojar que te acechan, pero tus manos reposan sobre las sábanas. acabas de dormir casi 7 horas pero estás agotado y hoy como cada día, ya has olvidado la tonta esperanza que te sirve de consuelo para conciliar el sueño cada noche. ¿quién era esa chica con la que hablaste fugazmente y jamás volviste a ver? ¿quién eres tú realmente?

yo he dormido sobre tu mesa de noche, cautiva, dentro de ese aparato con teclado al que rindes culto, el que calcula tus gastos, el que atiende tus llamadas y recibe tus mensajes, y te da los buenos días cada mañana con una alarma que a tu gato que, maúlla para reclamarte lo maleducado que te has vuelto, jamás le ha gustado. aún así lo miras y ese beso que le soplas huele a alcohol. adiós chica, adiós.

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