presencia fortunita

Screen Shot 2016-06-15 at 8.20.48 AM

esta no es mi primera vez con la música: hace quince años me senté en la butaca con la profesora vives a aprender a tocar el piano. sí, y también es verdad que hace quince años y un par de semanas dejé de ir a las clases de piano, sin decirle nada a la señora vives, ni a mis papás, ni a mis profesores. nadie esperó la explicación, nadie la dio. nadie supo la verdad: por qué había querido ir a esas clases, y por qué, después, dejé de ir.

pero aquí en mi cama está esta guitarra que compré ayer que es, de todas las cosas que he comprado, la única que ha terminado siendo como comprar el tiempo perdido, como alquilarle al tiempo un espacio para intentar, una habitación tranquila donde también esté la butaca de la profesora vives como objeto precioso de colección, una antigüedad, sí, y si se quiere, una pieza arqueológica de mi historia de batallas atrozmente perdidas que nunca siquiera dejé que llegaran a llamarse batallas.

pues eso, que le he comprado al tiempo una palmadita en la espalda para la mujer que hoy tiene veintinueve años y ha vivido todos los días de la vida en los zapatos de una de catorce. a la niña de catorce no le he comprado nada porque sé que no hay empresa transportadora que llegue tan lejos y entregue encomiendas de este tipo, pero en su nombre y para que pueda descansar en paz, a esta esperanza color madera con mástil y cuerpo que llaman guitarra, la bautizaré “presencia”, y eso que se me han ocurrido otros nombres mejores y peores como eleonor, marian, océane y maría, peores o mejores según quién los pronuncie, pero como ya dije, a esta guitarra mía, atajo sorprendente, túnel en el tiempo, la llamaré Presencia y mire bien que es la única mayúscula en el texto, porque eso fue lo que pasó con la profesora vives y las clases de piano, porque eso fue lo que pasó con los cuentos y los poemas, porque eso fue lo que pasó con mis cuerdas vocales, también.

Presencia, guitarrita mía de mi corazón que me sacas todo lo cursi y bobalicón,

te quiero, porque eres todo lo que siempre he querido secretamente. ‘Presencia’, tú, que eres todavía más poderosa que Palabra y ahora vienes a que te tome entre mis brazos y te abrace fuerte, Presencia, para viajar en el tiempo y sacarte notas azules, notas musicales, notas nuevas, notas anacrónicas, notas justas, notas sentidas, notas pum-pum, notas pum-pum, notas pum-pum. -¿lo escuchas?- ese es el profesor de música, un tipo resiliente que vive ahí más arribita después de la loma, y se llama ‘cor’, de apellido ‘cardia’. 

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