en tiempo perdido haga lo que le dé la gana

llega una muchacha y se acuesta a dormir. antes de acostarse a dormir han pasado muchas cosas como haberse quitado la ropa con algo de pena, como sostenerse las tetas compasivamente para comprobar una vez más que la piel está tersa. ella, que conoce perfectamente la definición de tersura, ella – que podría escribir un poema con todas las letras de la palabra tersura y encontrar incluso otras palabras medio parientes, que sonaran elegantes y que den ganas de comerse como terciopelo, como taciturno, como torcedura. ella, que nada sabe al final de la tersura a pesar de las cientos de millones de mejillas de bebé que hay por el mundo. ella, que prefiere encontrar el origen de la palabra taciturno en el espacio y no en el latín. esa muchacha que duerme y a la que de poco le sirve tener la habilidad de definir las cosas con al menos algo más de precisión que ese pequeño número de personas a las que ella tiene por costumbre llamar ‘todo el mundo’.

‘Todo el mundo’, que cosa tan jodida la de llenarse la boca de frases que empiezan o terminan con todo el mundo. es como llenarse de valor para hablar con un tipo con gafas que habla rápido, fuma y tiene botas y darse cuenta de que a la vuelta de cualquier comentario la podría estar cagando. ‘Todo el mundo’ sabe más que la muchacha. ‘Todo el mundo’ es primo hermano de Ideal y viven en el piso de arriba jodiendo como jode llevar una piña entre las piernas por no coger una bolsa plástica en el supermercado mientras el taxista no hace sino mirarlo a uno raro.

a esa muchacha de nada le sirve quitarse la ropa y acostarse a dormir preguntándose cuánto más tersa sería su piel si le cayera jugo de maracuyá y el pelado que le gusta se la lamiera toda a ras de pelo y poro. qué infamia que de nada sirvan esa cantidad de fotos mentales morbosas y exquisitas. lengua y poro unidos por una película de saliva que sabe a gloria (¿y quién será gloria? fijo es la que le chupa la boca todas las noches a Ideal mientras ‘Todo el mundo’ se hace una paja). ‘Lengua y poro’, dos cosas que pegan con ‘metéte un mechón de mi pelo mojado en la boca’.

estas cosas y tantas más son las que de poco le sirven a esta pelada porque la lengua de ese muchacho ahora reposa inquieta en Prisión-Boca, custodiada por una pared de tejido granuloso color rosado guayaba, que es el color de la carne, el color de todo el mundo.

así está, callada y estirada mientras intenta quedarse dormida, mientras se dice así misma que ya está que se duerme, que otro poquito más, sentir el colchón, sentirse larga, sentir que dormirse es como irse apagando por secciones, sentirse cuerpito (cuerpecito recuerda un poco a muertecito) al principio para después mirarse bien, sintiéndose toda ella una línea larga, un muro invisible entre el mundo de todos los mundos y ella.

está en esas cuando regresa, desbocada como perra feliz, la imagen de ese muchacho en el que ella piensa. que cómo sería eso de estar ambos hundiéndose, corriendo sin bozal, sin arnés y sin collar sobre el blanco fragante de cualquier maldita sábana. que cómo es, qué cómo fue, que si la tersura la define el diccionario o la define el amor que ese pelado le pueda tener…

como no puede dormirse, sigue pensando y saltando- medio torpe, medio luminosa,- cabalgando sus propias fantasías de muchacha a la que le preocupan la tersura de la piel, el tamaño de los dientes, la teoría del color, los abrazos y las personas a las que les ignoran el saludo. sigue pensando en cosas que para nadie tienen importancia, baja unos cuantos pisos más o sube, (es difícil establecer en qué sentido se llega al sueño profundo), y entonces, recuerda eso de que querer es odiar pero sin amar, y está confundida porque no se explica qué tiene que ver el jugo de maracuyá en la piel, el deseo y los villanos, que son esas personas que se la pasan diciendo frases que empiezan o terminan con ‘todo el mundo’.

para resolver estas incógnitas es que está el tiempo perdido entre quitarse la ropa para irse a dormir y privarse. y ese tiempo perdido está ubicado en el espacio de alguna realidad paralela o de alguna-cosa-sumamente-científica que la chica no logra entender científicamente pero si d e o t r a m a n e r a.

mientras ella intenta dormirse, y nótese el esfuerzo enorme que hay que hacer para que algo así ocurra, los otros secuaces compañeros de ‘Todo el mundo’ e ‘Ideal’ hacen de las suyas permanentemente en este túnel boca arriba y a la inversa que es el tiempo perdido.

será, que como la muchacha que no se quiere dormir por andar inmersa en su tiempo perdido estará el pelado. ese, que sin mayor esfuerzo está cubierto por una larga extensión de tersura que la muchacha usa para quedarse dormida, mientas ‘Todo el mundo’ la desea y se la roba, pero en realidad ninguno la quiere más que ella.

qué infamia tener que dedicarse a dormir,
qué infamia no resbalarse sobre esa tersura felina,
qué infamia que de nada le sirvan a esa muchacha todas estas cosas.

serpientes_y_escaleras_francisco_galarraga

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s